04 Jun
04Jun


Ya hemos entrado en Junio, el último mes que estaremos en Malta. Sentimientos encontrados últimamente. Ya nos vamos haciendo la idea de que pronto acaba el Erasmus+, incluso la plataforma virtual OLS nos lo avisa por correo.

Por un lado ganas de volver, reencontrarme con mi pareja, con mis familiares y amigos. Todo el mundo comienza a decirte que te echa de menos y eso te hace darte cuenta de lo que has dejado trás y volver a tener ganas de continuar con la vida que dejaste antes de venir a Malta.

Pero por el otro, una tristeza inmensa.

Tristeza por las nuevas amistades, algunas serán recordadas con mucho cariño y otras muchas estoy seguro de que serán mantenidas.

Tristeza por mi puesto de trabajo. Porque por suerte he sido uno de los que más contentos han acabado con la empresa que nos ha tocado y sé que voy a echar de menos todo esto.

Tristeza por el apartamento. Al principio las cosas eran como: ¿convivir con otras 8 personas? ¿en esta casa llena de basura? Cuando vuelva sé que se me hará raro volver a casa y no encontrarme con el gran hermano que tenemos montado, con las charlas y debates nocturnos hasta las tantas de la mañana, con los lobos y partidas de play, con los "joder, que raro eres Anatoli", con las broncas por dejar la cocina hecha una basura, con los catalanes haciendo el tonto por la casa, con las visitas de Jaira llenas de cariño, con las historias de Lino el furby cuentacuentos, con las gracias de los Navarros, con las borracheras épicas y rayadas de Adri, con los "el puto Benjamin", hasta con los "Hey Gasper, how are you?".

Tristeza por los momentos con la gente del Cañaveral, por las salidas a ver Valleta y otros lugares increíbles. Por los momentos de apoyo.

Tristeza por Malta en general, un lugar que al principio veíamos como una isla llena de ruinas que poco a poco se ha ido haciendo un hueco en nuestro corazón.

Ahora todo el mundo me dice que debo estar contento y vivir al máximo los días que me quedan aquí y es lo que pienso hacer, aunque a veces me vengan a la cabeza estos pensamientos mientras se va acercando el momento de retorno.


La semana bastante entretenida, ha sido la primera vez que salgo de fiesta en horario lectivo en todo lo que llevo aquí (cabe decir que por una buena razón, la despedida de unos antiguos compañeros de piso).


El sábado decidimos ir a una de las mejores playas de Malta (Għajn Tuffieħa). Un gran descubrimiento, el agua estaba increíblemente bien, y no habia demasiada gente (supongo que por la gran cantidad de escaleras que hay que subir y bajar para acceder a ella).




Las cosas en el trabajo siguen mejorando progresivamente. La relación con mis compañeros cada vez es mayor (incluso con otras personas de otros departamentos de la oficina). Las tareas que me mandan son cada vez más interesantes.

La casa poco a poco está más limpia, la gente va haciendo caso a las normas. La verdad es que hemos tenido bastante suerte con los compañeros que nos han tocado. Otros, como por ejemplo Marta, han tenido más mala suerte. Ya que ella ha estado conviviendo con unas alemanas que incluso han quemado la encimera de la cocina y se han hecho las tontas para que todos tengan que pagar la reparación.

Mis habilidades culinarias van mejorando, ahora sé cocinar un montón de platos que antes no me atrevía a hacer por desconocimiento. Desde una tortilla española, a solomillos con salsa de queso, lentejas o pollo asado. La verdad es que la pasta ya no sacia lo suficiente. Cabe decir que al final vuelvo más gordo de lo que estaba jajaja.


En definitiva, una semana bastante completa. A seguir con la experiencia el poco tiempo que queda y a disfrutar lo que se pueda!


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